Sin violencia en el trabajo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el acoso laboral como:

“Acción verbal o psicológica de índole sistemática, repetida o persistente por la que, en el lugar de trabajo, una persona o un grupo de personas hiere a una víctima, la humilla, ofende o amedrenta”.

Según la legislación española, el acoso laboral se denomina "acoso moral" o "acoso psicológico en el trabajo". Se define como un conjunto de comportamientos repetitivos, no deseados, que causan perjuicio psicológico a un trabajador o trabajadora, pudiendo incluir, entre otros, acciones degradantes, humillantes, desvalorizantes, intimidatorias o aislantes.

Es importante señalar que la Ley Orgánica 3/2007 establece la obligación de las empresas de prevenir y actuar frente al acoso laboral, así como de promover un ambiente de trabajo saludable y libre de discriminación y acoso. Los trabajadores/as que se consideren víctimas de acoso laboral tienen el derecho de denunciarlo ante la empresa y, en caso de no obtener una solución satisfactoria, pueden recurrir a la Inspección de Trabajo o acudir a la vía judicial.

¿Cómo identificar una situación de acoso laboral?

Identificar el acoso laboral puede ser complicado, ya que a menudo las conductas de acoso son sutiles y pueden confundirse con conflictos normales en el lugar de trabajo. Sin embargo, aquí tienes algunas señales y pautas que pueden ayudarte a identificar el acoso laboral:

Comportamiento repetitivo y persistente: El acoso laboral se caracteriza por ser un patrón continuo de comportamiento negativo hacia un empleado/a, en lugar de un incidente aislado.

Comportamiento no deseado: El acoso implica acciones, comentarios o comportamientos que el empleado/a afectado no ha solicitado ni consintió. Estos actos pueden ser verbales, escritos o conductuales.

Hostilidad y humillación: Los acosadores/as pueden usar lenguaje ofensivo, insultos, burlas o comentarios despectivos para desacreditar o humillar a la víctima. También pueden criticar constantemente su trabajo o su apariencia.

Aislamiento social: La víctima de acoso puede ser excluida deliberadamente de reuniones, eventos sociales o comunicaciones laborales, lo que contribuye a su aislamiento en el lugar de trabajo.

Manipulación y sabotaje: Los acosadores/as pueden intentar sabotear el trabajo de la víctima, cambiar sus tareas o responsabilidades sin previo aviso, o difamar su reputación profesional.

Carga de trabajo excesiva o inadecuada: La víctima puede recibir una carga de trabajo desproporcionadamente alta o inmanejable, lo que puede contribuir al estrés y al agotamiento.

Cambios en la salud y el bienestar: El acoso laboral puede tener un impacto negativo en la salud mental y física de la víctima. Pueden experimentar ansiedad, depresión, insomnio, dolores físicos y otros síntomas relacionados con el estrés.

Cambios en el rendimiento laboral: La víctima puede experimentar una disminución en su rendimiento laboral debido al estrés y la ansiedad causados por el acoso.

Testigos: Otras personas en el lugar de trabajo pueden presenciar o ser conscientes del acoso. A menudo, los testigos son colegas que pueden confirmar la existencia del comportamiento de acoso.

¿Qué acciones tomar?

Si sospechas que estás siendo víctima de acoso laboral o conoces a alguien que lo esté experimentando, es importante buscar ayuda y apoyo. Puedes hablar con tu supervisor, el departamento de recursos humanos o un profesional legal para entender tus opciones y tomar medidas para detener el acoso. El acoso laboral es inaceptable y debe abordarse adecuadamente para garantizar un ambiente de trabajo seguro y saludable.

Es importante mantener un registro de los incidentes de acoso, incluyendo fechas, detalles de lo sucedido y testigos si los hay. Esto puede ser útil si decides denunciar el acoso.

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